4 de diciembre: la fuerza de un pueblo que decidió salir del margen

4 de diciembre: la fuerza de un pueblo que decidió salir del margen

Hoy, 4 de diciembre, Andalucía vuelve a mirarse en aquel día que cambió su historia. Un día en el que casi dos millones de personas salieron a la calle en las ocho capitales andaluzas y en Barcelona para exigir autonomía, dignidad y futuro. Fue la mayor movilización que ha vivido España. Y fue protagonizada, de principio a fin, por la gente común: mujeres y hombres que sabían que su tierra merecía algo distinto.

Reclamaban algo tan básico como justo: “No ser más que nadie, pero tampoco menos”, en palabras de Rafael Escuredo. Reclamaban salir del subdesarrollo al que se había condenado a Andalucía durante décadas. Reclamaban que la igualdad no fuera un discurso, sino un derecho.

Aquel éxito colectivo quedó marcado por el asesinato de Manuel José García Caparrós en Málaga, abatido por un disparo de la policía mientras participaba en la manifestación. Su muerte, injusta y nunca reparada como merece, recuerda el precio que tantas veces ha pagado este pueblo por levantar la voz. Su ausencia sigue siendo una herida abierta en la memoria democrática andaluza.

El 4D abrió la puerta para que Andalucía fuera reconocida como nacionalidad con el mismo nivel competencial que las consideradas históricas. No fue un regalo: fue una conquista social que dobló el pulso a quienes querían mantener la desigualdad como norma.

Hoy, desde el trabajo social, reivindicamos esa memoria que nos recuerda que nada cambia sin un pueblo consciente, activo y decidido. A tantas mujeres y hombres de luz que marcaron el camino, todo el honor y toda la gloria. Andalucía se construye cada día con ellas. Y con nosotras.