

El reciente anuncio de un alto el fuego entre Israel y Hamás, presentado como la “primera fase de un plan de paz”, no puede ser leído como el inicio de un proceso real de paz mientras las fuerzas israelíes continúen presentes en Gaza. La ocupación, el apartheid y el genocidio no terminan con una tregua temporal ni con una foto de firma: la paz sólo será posible cuando el pueblo palestino pueda vivir libremente en su tierra, sin colonización, sin bombardeos y sin sometimiento.
Desde el Colegio Oficial de Trabajo Social de Granada celebramos cualquier cese de la violencia, pero no podemos hablar de paz mientras Israel mantenga el control militar y político sobre la Franja. Todo acuerdo que no contemple la independencia plena y reconocida del Estado palestino -libre de tutelas y ocupaciones- no será más que una maniobra para ganar tiempo, reducir la presión internacional y continuar, bajo otras formas, un proceso de desposesión que dura ya más de 75 años.
Exigimos al Gobierno de España que actúe como garante de los derechos humanos, que no respalde ningún acuerdo que perpetúe la ocupación y que no permita que este alto el fuego sea sólo un gesto simbólico que reactive formas de control neocolonial, como las que ya encarna la figura de Tony Blair en esta nueva etapa.
Tampoco hay nada que agradecer a Donald Trump ni a Joe Biden. Ambos han sido cómplices directos del genocidio al sostener política, económica y militarmente a Israel mientras el pueblo palestino era masacrado ante los ojos del mundo.
La paz no se decreta desde los despachos: se construye con justicia, reparación y libertad para Palestina.
