

Entre el 2 y el 9 de diciembre, cinco mujeres han sido asesinadas por violencia machista en el España. Cinco feminicidios en sólo ocho días, en lo que ya se perfila como uno de los diciembres más sangrientos, al menos, de la última década.
Tenían entre 29 y 50 años. Eran madres. Dejan al menos siete menores huérfanos. Sus vidas fueron arrebatadas en Alicante, Torrijos (Toledo), El Viso del Alcor (Sevilla), L’Hospitalet de Llobregat (Barcelona) y Catarroja (Valencia). No son hechos aislados ni excepcionales. Son la expresión más extrema de una violencia estructural que sigue sin ser abordada con la contundencia que requiere.
Estos cinco asesinatos se suman a los seis feminicidios registrados en octubre y a los siete de noviembre. En apenas algo más de dos meses, 18 mujeres han sido asesinadas. En lo que va de 2025, ya son 46. Casi el 40% de los feminicidios por violencia de pareja se han producido en un sólo trimestre. Y el año aún no ha terminado.
Desde el Colegio Oficial de Trabajo Social de Granada denunciamos que estas cifras no son inevitables ni fruto del azar. Son el resultado de políticas insuficientes, de sistemas de protección que llegan tarde o no llegan, de recursos saturados, de la falta de prevención real y de una justicia que, demasiadas veces, no sitúa la vida y la seguridad de las mujeres en el centro.
La violencia machista no comienza con el asesinato. Se construye en el control, en el miedo, en la desprotección, en la normalización de las agresiones, en la precariedad, en el aislamiento y en la ausencia de respuestas institucionales eficaces. Cada feminicidio evidencia fallos previos y responsabilidades colectivas.
Como profesión comprometida con los derechos humanos y la justicia social, exigimos medidas urgentes y sostenidas: más recursos especializados, una red de atención social suficientemente dotada, coordinación real entre sistemas, formación obligatoria y continua para todas las profesionales implicadas y una apuesta decidida por la prevención y la intervención temprana.
