Cuando la amistad es raíz de una familia

Cuando la amistad es raíz de una familia

La experiencia de Carolina Checa, sexóloga y trabajadora social, pone palabras a una de esas realidades invisibilizadas. Su familia, formada por una mujer queer y un hombre gay que deciden criar juntas desde una relación de amistad, rompe con la idea hegemónica de que el núcleo familiar debe construirse necesariamente desde la pareja romántica.

Ella lo explica así: “Nuestro proyecto de crianza nace del compromiso y la amistad; este modelo de familia es tan real como cualquier otro, pero todavía no tiene cabida”. Esa falta de encaje no es simbólica únicamente. Tiene efectos concretos en el día a día: “no encajamos en formularios, ni en protocolos, ni en casillas que nos definan como familia”.

La invisibilización institucional borra una parte central del vínculo. “Cuando se habla de padre y madre se da por hecho que existe una relación sexoafectiva, y ahí se invisibiliza la amistad, que es la base de nuestro proyecto familiar”. Para Carolina, esta ausencia responde a una lógica clara: “No es casual; sigue situándose la pareja heterosexual como patrón legítimo de referencia”.

Esta falta de reconocimiento no sólo genera dificultades administrativas. También provoca desconfianza, cuestionamiento social e incluso patologización. “Que nuestra familia se perciba como algo raro ya implica poner en duda su legitimidad”, señala.

En este mes dedicado a la diversidad de familias abrimos un espacio para reflexionar sobre estas formas de crianza y convivencia que existen fuera del relato dominante, pero que forman parte de la realidad social. Porque ampliar la mirada sobre lo familiar también es una forma de ampliar derechos.