

En el Día del Tercer Sector, desde el Colegio Oficial de Trabajo Social de Granada queremos poner el foco en una cuestión que atraviesa a buena parte de nuestra profesión: la precariedad laboral que siguen sufriendo muchas trabajadoras sociales que desarrollan su labor en entidades del Tercer Sector.
Hablamos de profesionales con una alta cualificación, una enorme vocación y una dedicación incuestionable al servicio público, que sin embargo trabajan bajo condiciones que no siempre garantizan ni estabilidad, ni reconocimiento, ni salarios dignos. La temporalidad, los convenios con subidas irrisorias o la falta de derechos laborales consolidados siguen siendo realidades demasiado frecuentes.
Reivindicamos que se acabe con esta precariedad y que se establezcan convenios estatales justos, que reconozcan a las profesionales del Tercer Sector con la misma calidad y la misma integridad que a cualquier profesional del ámbito público. Porque el valor del trabajo social no depende del tipo de entidad en la que se ejerza, sino del compromiso con las personas y con la justicia social.
Pero también queremos dejar claro algo fundamental: la expansión del Tercer Sector no puede ni debe sustituir a lo público. Su papel es el que debe ser: un aliado, un complemento, un espacio de colaboración, pero nunca un sustituto ni una vía encubierta de privatización de los servicios sociales.
Defendemos lo público como garantía de derechos y como estructura esencial de cohesión social. Y sabemos que la precarización de las trabajadoras del Tercer Sector no sólo las afecta a ellas: también condiciona la atención que se ofrece a la ciudadanía, que merece un sistema fuerte, estable y justo, sostenido sobre el respeto y la dignidad de quienes lo hacen posible.
