

El ámbito educativo es mucho más que un espacio de aprendizaje académico: es también un lugar donde se construyen relaciones, identidades y oportunidades de futuro. Por eso, la presencia del trabajo social en las escuelas y centros educativos resulta imprescindible. Las trabajadoras sociales aportamos una mirada integral que atiende no sólo a la alumna o al alumno, sino también a su entorno familiar, social y comunitario.
Nuestra intervención en educación contribuye a prevenir situaciones de exclusión, detectar desigualdades y acompañar a quienes más lo necesitan. Favorecemos la convivencia, apoyamos la participación de las familias y trabajamos en coordinación con otros profesionales para asegurar que cada persona pueda desarrollarse en un entorno seguro y justo.
Desde el Colegio Oficial de Trabajo Social de Granada reivindicamos la importancia de consolidar y ampliar la figura de la trabajadora social en los centros educativos. Apostamos por una educación que no sólo instruya, sino que también cuide, proteja y dé respuesta a las múltiples realidades sociales que atraviesan nuestras aulas. El trabajo social en la educación es, sin duda, una herramienta de transformación social.
