

Septiembre será, para el Colegio Oficial de Trabajo Social de Granada, el mes de la infancia. Queremos dedicar este tiempo a visibilizar las demandas más urgentes para garantizar los derechos de niños y niñas, y a impulsar una iniciativa colectiva que marque la diferencia en la futura reforma de la Ley de Infancia.
En el centro está una exigencia clara: la prohibición expresa del llamado Síndrome de Alienación Parental (SAP) y de cualquier otro pseudodiagnóstico sin base científica.
La actual Ley Orgánica de Protección Integral a la Infancia y la Adolescencia frente a la Violencia (LOPIVI) ya recoge, en sus artículos 11 y 26, que no pueden aplicarse teorías sin aval científico que presuman manipulación adulta, como el SAP. Sin embargo, la realidad demuestra que esta referencia legal ha resultado insuficiente y abierta a interpretaciones laxas. El SAP y teorías similares se siguen colando en informes, sentencias y procedimientos que desacreditan a madres protectoras y silencian a niñas y niños víctimas de violencia.
Por eso, reclamamos que la futura reforma de la LOPIVI incluya un articulado completo, específico y contundente que prohíba sin ambigüedades el uso del SAP y de todas las teorías pseudocientíficas contrarias a los derechos de la infancia. Y que esta prohibición lleve aparejada sanciones claras, del tipo que resulte conveniente, para quienes vulneren la norma. Solo así dejaremos atrás la aplicación laxa y el “todo vale” que tanto daño ha hecho.
No se trata sólo de nombrar una prohibición. Se trata de poner la escucha en el centro: escuchar de verdad a los niños y niñas, sin coacción ni manipulación, y de garantizar que sus voces no se pierdan entre tecnicismos o prejuicios. Se trata también de exigir que todas las profesiones implicadas —trabajo social, psicología, derecho, medicina, educación— cuenten con formación continua obligatoria que les capacite para actuar con perspectiva de derechos, de género y de protección real.
En septiembre lanzaremos una campaña junto a otros colegios profesionales para reclamar al Parlamento que la nueva Ley de Infancia no deje grietas a la pseudociencia ni a la violencia institucional. Una campaña que será plural, abierta y que llamará a la acción de toda la sociedad.
La infancia no puede seguir esperando. Es momento de elegir de qué lado estamos: del lado de la evidencia, de los derechos y de la protección real, o del lado de la negligencia y el silencio.
