

Los servicios sociales públicos son un pilar esencial de cualquier sociedad que aspire a la igualdad y la justicia social. No se trata de una red de recursos residual ni de una respuesta puntual ante la urgencia: son una garantía de derechos que, al igual que la sanidad o la educación, deben estar blindados frente a recortes y privatizaciones. A través de ellos, la ciudadanía accede a apoyos que pueden marcar la diferencia entre vivir con dignidad o quedar atrapada en la exclusión.
Sin un sistema público fuerte, las desigualdades se amplían y las personas más vulnerables quedan desprotegidas. El trabajo social, como parte fundamental de este engranaje, actúa detectando necesidades, acompañando procesos y facilitando el acceso a recursos. Pero su función va más allá de la atención individual: implica también incidir en las políticas, denunciar carencias y proponer mejoras que fortalezcan la protección social en su conjunto.
Desde el Colegio Oficial de Trabajo Social de Granada reivindicamos un sistema público de servicios sociales que sea universal, accesible y dotado de recursos suficientes. Defenderlo no es un acto corporativo, es un compromiso con el bienestar colectivo. Porque cuidar de los servicios sociales es cuidar de la sociedad, y sin esta base, la justicia social se convierte en un ideal lejano en lugar de una realidad cotidiana.
