La desigualdad también marca la vuelta al colegio

La desigualdad también marca la vuelta al colegio

La vuelta al colegio debería ser un momento de ilusión, reencuentro y aprendizaje. Sin embargo, cada septiembre se convierte en un recordatorio de las desigualdades que atraviesan a muchas familias.

El material escolar es una de las grandes barreras: los gastos son elevados y, en algunos casos, incluso los propios colegios públicos, a través de las ampas, recurren a sistemas de copago que suponen un esfuerzo imposible para muchas familias. A esto se suman las actividades extraescolares, que se convierten en un filtro económico entre quienes pueden participar y quienes quedan excluidas.

En cuanto a los libros de texto, aunque en primaria existe un cheque que garantiza la gratuidad, en secundaria las familias deben asumir este gasto, lo que vuelve a marcar diferencias según la renta.

Desde el trabajo social, señalamos la importancia de visibilizar estas desigualdades y de reclamar políticas públicas que garanticen un acceso justo a la educación. Avanzar hacia una escuela realmente inclusiva implica asegurar materiales básicos gratuitos, eliminar los copagos encubiertos y facilitar la participación en todas las actividades formativas.

La infancia tiene derecho a una educación que no esté condicionada por el nivel económico de sus familias. Recordar esto al inicio del curso no es una queja: es una exigencia de justicia social.