

Desde el Colegio Oficial de Trabajo Social de Granada queremos manifestar nuestra indignación ante la sentencia contra la llamada “Manada de Castelldefels”. Este grupo criminal, que captaba a chicas vulnerables para violarlas en serie y difundir las agresiones grabadas, ha recibido condenas muy por debajo de lo solicitado por la Fiscalía: entre 3 y 11 meses y 8 años y 5 meses de prisión frente a los 28-53 años que se pedían.
Una vez más, vemos cómo la justicia vuelve a ser injusta con las víctimas de violencia sexual. La aplicación de atenuantes como la confesión tardía o el supuesto arrepentimiento minimiza la magnitud de unos hechos planificados, sistemáticos y de extrema gravedad. Y todo ello sin perspectiva de género, ignorando que la violencia sexual no es un acto aislado, sino una expresión de un sistema machista que sigue permitiendo que se violente y humille a las mujeres con impunidad.
Sentencias como ésta desincentivan a las víctimas a denunciar. ¿Cómo confiar en que el sistema las protegerá si, incluso en casos tan documentados y graves, los agresores pueden salir con penas reducidas? El coste emocional y social de denunciar se multiplica cuando la respuesta judicial resulta blanda, cuando se transmite que la vida y la dignidad de las mujeres valen menos que los privilegios de quienes las agreden.
Desde el Colegio insistimos en la urgencia de incorporar de forma real y efectiva la perspectiva de género en la justicia, de reforzar la formación de jueces y juezas, y de garantizar que las víctimas de violencia sexual reciben protección y reparación, no nuevas formas de revictimización.
Porque no puede haber justicia si no hay igualdad.
