No es solo un crimen en Oslo: el asesinato racista de una trabajadora social nos interpela a todas y todos

No es solo un crimen en Oslo: el asesinato racista de una trabajadora social nos interpela a todas y todos

En Noruega, una trabajadora social de origen etíope ha sido asesinada en un ataque racista perpetrado por un joven ultraderechista. No es un hecho aislado: es terrorismo, es odio, es racismo.

Este crimen nos duele como profesión y como sociedad. Porque pone de nuevo en evidencia que el racismo mata, también a quienes dedicamos nuestra vida a proteger a las demás.

Aquí no podemos mirar hacia otro lado. En nuestro país también crecen los discursos de odio que señalan, estigmatizan y convierten en objetivo a personas migrantes, racializadas y a quienes las defienden.

No podemos permitirlo. El racismo no puede tener espacio en nuestras calles, en nuestras instituciones ni en nuestra convivencia.