No se puede criminalizar a las madres que protegen

No se puede criminalizar a las madres que protegen

Hoy, Juana Rivas vuelve a declarar ante un juez. Y, una vez más, asistimos a un proceso en el que parece que se olvida lo esencial: los niños y las niñas deben estar en el centro. No en los titulares, sino en las decisiones judiciales y en las políticas públicas que deberían garantizar su bienestar y su seguridad.

Desde el Colegio Oficial de Trabajo Social de Granada recordamos que un maltratador nunca puede ser un buen padre. La violencia hacia las mujeres tiene consecuencias directas sobre la infancia y, cada vez que se minimiza, se normaliza o se equipara el derecho de un agresor con el de una madre protectora, se perpetúa esa violencia.

Escuchar a la infancia no puede ser una consigna vacía. Implica creerla, acompañarla y protegerla de los entornos donde hay miedo, daño o control. Implica también no criminalizar a las madres que actúan para evitar la violencia sobre sus hijas e hijos, sino reconocer su papel como garantes de cuidado y seguridad.

Casos como el de Juana Rivas vuelven a evidenciar que urge un sistema judicial con perspectiva de infancia y de género, libre de pseudodiagnósticos y de marcos que invisibilizan la violencia. Como profesionales del trabajo social, seguimos defendiendo el derecho de niños y niñas a crecer sin miedo y el derecho de las madres a protegerlos sin ser perseguidas por ello.