Nos movilizamos por las trabajadoras humanitarias asesinadas en Palestina

Nos movilizamos por las trabajadoras humanitarias asesinadas en Palestina

Mañana nos reuniremos en la plaza de la Libertad para sumarnos a la convocatoria estatal impulsada por el Consejo General del Trabajo Social. Lo haremos junto al resto de colegios profesionales de España, en un gesto simbólico que busca nombrar lo que a menudo queda sepultado bajo el ruido político y la desinformación: la vida arrebatada de cientos de compañeras que sostenían, día a día, la resistencia humanitaria del pueblo palestino.

Según los datos del Aid Worker Security Database de la ONU, Gaza se ha convertido en el lugar más letal del mundo para el personal humanitario. Sólo en 2024 fueron asesinadas alrededor de 181 trabajadoras y trabajadores humanitarios en la Franja, y desde el inicio de la ofensiva militar las cifras superan ya el medio millar. La inmensa mayoría eran palestinas. Muchas de ellas desarrollaban tareas sociales, comunitarias, educativas, de distribución de ayuda y acompañamiento a familias que intentaban sobrevivir al asedio.

No tenemos todos sus nombres. Y eso también es una forma de violencia: la estadística que borra biografías, la cifra que sustituye historias de compromiso cotidiano, de cuidado colectivo y de dignidad en condiciones extremas. Lo que sí sabemos es que detrás de cada número había una compañera que se dejaba la piel por sostener a su comunidad, por llegar donde ya no queda nada, por proteger a niñas y niños aterrorizados, por mantener viva la red mínima que sostiene la vida cuando todo se rompe.

En un contexto donde el genocidio avanza y el derecho internacional se vacía de contenido, recordarlas es también un acto político. No hacemos un homenaje neutro. No hacemos un minuto de silencio aséptico. Nombramos a las compañeras asesinadas porque su labor es la que mejor encarna los principios del trabajo social: la defensa radical de los derechos humanos, la protección de la infancia, el compromiso con la justicia global y la convicción de que cada vida importa.

Mañana nos reuniremos para recordar que el pueblo palestino no sólo resiste: construye, cuida y se organiza incluso en medio de la devastación. Y lo hace gracias, también, a esas mujeres y hombres que han sido asesinados mientras trataban de seguir atendiendo a su comunidad.

Este gesto colectivo es un recordatorio de que no miramos hacia otro lado. Que nuestra profesión no se limita a la intervención social en los despachos. Que el trabajo social se sostiene en la denuncia, en la defensa de las vidas vulnerabilizadas y en el compromiso internacional con quienes se enfrentan diariamente a la violencia y al abandono.

Por ellas y por todas.
Por sus familias.
Por un pueblo que sigue luchando por existir.

Mañana, en la plaza de la Libertad, nos sumaremos juntas a ese grito.