

En las últimas semanas, desde el Colegio Oficial de Trabajo Social de Granada hemos trasladado a la Universidad de Granada nuestra preocupación por la forma en la que se están cubriendo determinadas plazas docentes en el Grado de Trabajo Social, especialmente en lo relativo a la supervisión de prácticas externas.
Tras analizar la situación y la respuesta recibida por parte de la universidad, queremos compartir una valoración clara:
No estamos ante un problema puntual ni meramente administrativo. Estamos ante una cuestión que afecta directamente a la calidad de la formación del alumnado y, por tanto, al futuro ejercicio profesional del trabajo social.
El prácticum no es una asignatura más. Es el espacio donde se conecta la teoría con la intervención real, donde se adquieren competencias clave y donde el alumnado se enfrenta, por primera vez, a la complejidad de los servicios sociales, los contextos de vulnerabilidad y la toma de decisiones profesionales. Por eso, su supervisión requiere perfiles con formación específica en trabajo social y experiencia directa en la práctica profesional.
Cuando esta supervisión se desvincula de la profesión, se debilita ese aprendizaje. No se trata de cuestionar a personas concretas, sino de señalar una decisión organizativa que puede tener consecuencias relevantes: una formación más teórica, menos conectada con la realidad y, en última instancia, menos útil para quienes van a ejercer.
La práctica de trabajo social solo la puede supervisar una trabajadora social, no ninguna otra disciplina. De lo contrario, se devalúan nuestra formación y experiencia, poniendo en jaque el futuro de la profesión en sí y de la práctica asociada a la misma de quienes acaben obteniendo su titulación.
Desde el Colegio queremos ser claros: esta no es una reivindicación corporativa. Es una defensa de la calidad formativa y de la garantía que merece la ciudadanía que, en el futuro, será atendida por estas profesionales.
Por ello, consideramos necesario:
-Exigir la presencia de profesionales del trabajo social en la docencia vinculada a prácticas externas
-Garantizar que los perfiles docentes sean coherentes con las competencias que se deben adquirir
-Planificar adecuadamente las plazas de profesorado asociado para evitar soluciones provisionales que puedan convertirse en estructurales
Al mismo tiempo, desde el Colegio mantenemos una actitud propositiva y de colaboración. Estamos trabajando para plantear soluciones concretas que permitan fortalecer el vínculo entre la universidad y la práctica profesional, asegurando una formación de calidad y acorde a las necesidades sociales actuales.
Seguiremos defendiendo, desde el diálogo institucional y las herramientas que nos corresponden como corporación profesional, el papel del trabajo social en la formación universitaria y la importancia de que esta se construya desde la experiencia, el conocimiento aplicado y el compromiso con la realidad social.
