Nos sumamos al Colegio de Madrid por las declaraciones de un político que minimiza la violencia machista

Nos sumamos al Colegio de Madrid por las declaraciones de un político que minimiza la violencia machista

Desde el Colegio Oficial de Trabajo Social de Granada mostramos nuestro apoyo rotundo al posicionamiento de nuestras compañeras del COTS Madrid ante las declaraciones del alcalde de Alpedrete, un cargo público, sobre el asesinato machista ocurrido en esa localidad madrileña. Negar la violencia de género, reducirla a un “problema psicológico” o despolitizarla, no sólo es irresponsable: es un retroceso inaceptable que borra la dimensión estructural de la violencia que sufren tantas mujeres.

La Ley Orgánica 1/2004 ya reconoce que la violencia machista es una vulneración de derechos humanos y un problema social que atraviesa desigualdades históricas. Afirmar lo contrario es alimentar un relato que legitima la desprotección y que abre la puerta a discursos negacionistas que ponen en riesgo a quienes ya viven procesos de extrema vulnerabilidad.

El Trabajo Social sabe que no hay espacio para ambigüedades cuando hablamos de derechos, de protección y de vidas en juego. Sabemos también que los discursos que minimizan la violencia machista no son neutros: generan impunidad, alimentan el estigma y contribuyen a que las instituciones fallen donde más deberían responder.

Por eso, acompañamos a nuestras compañeras de Madrid en su denuncia. Porque no es sólo una reacción puntual: es una defensa del ejercicio profesional, de la ética, de la escucha y de la intervención social con perspectiva feminista. Y porque, frente a quienes intentan diluir la realidad de la violencia machista con explicaciones individualizantes o patologizantes, nosotras reafirmamos lo obvio: no son casos aislados, no son “problemas personales”, no son “situaciones psicológicas”. Es violencia estructural. Y combatirla es una obligación institucional, política y profesional.

Desde Granada seguiremos señalando cualquier intento de retroceso y defendiendo la necesidad de respuestas públicas firmes, formadas y comprometidas con las mujeres que sobreviven a la violencia y con las que no pudieron sobrevivir.