Octubre: un mes para hablar de edadismo

Octubre: un mes para hablar de edadismo

Este mes lo dedicamos a reflexionar sobre una forma de discriminación que atraviesa silenciosamente nuestras vidas: el edadismo.

A menudo se acepta sin cuestionamientos, se camufla en estereotipos y prejuicios, y aparece tanto hacia las personas mayores como hacia la juventud, casi siempre bajo miradas negativas o reduccionistas. El resultado es la sobreinvisibilización de amplios grupos de edad y la normalización de desigualdades que condicionan la salud, las relaciones sociales y hasta la propia esperanza de vida.

El edadismo no es un asunto menor. Es la forma de discriminación más extendida en Europa, más que el racismo o el sexismo. Pero a diferencia de otras violencias sociales, se disfraza de chiste, de paternalismo o de sentido común, y eso lo convierte en un fenómeno tan dañino como difícil de identificar.

La buena noticia es que no estamos ante un destino inevitable, sino ante un problema social que puede transformarse. Requiere cambiar cómo miramos y cómo hablamos, exige medios de comunicación responsables y, sobre todo, implica pensar nuestras ciudades como espacios amigables, cuidadores, educadores y participativos.

Durante este mes abrimos la conversación en torno al edadismo, convencidas de que sólo cuestionando lo que hoy se acepta sin reparos podremos construir una sociedad más justa para todas las edades.