

La salud mental no puede seguir siendo un tema relegado a un segundo plano. Se trata de un derecho que afecta directamente a la calidad de vida, al bienestar y a la dignidad de las personas. Entender la salud mental como parte integral de la vida implica ir más allá de la ausencia de enfermedad: supone garantizar condiciones de vida seguras, vínculos comunitarios y acceso a recursos que hagan posible un desarrollo pleno.
El trabajo social aporta una mirada imprescindible en este ámbito. Desde la prevención hasta el acompañamiento en procesos de sufrimiento psíquico, las profesionales del trabajo social trabajan para reducir estigmas, facilitar apoyos y visibilizar la dimensión social de la salud mental. No se trata sólo de diagnósticos y tratamientos clínicos: la exclusión, la precariedad, la violencia o la soledad también afectan directamente al equilibrio emocional de las personas y requieren una respuesta integral.
Desde el Colegio Oficial de Trabajo Social de Granada seguimos reivindicando la necesidad de políticas públicas que sitúen la salud mental como prioridad y que incluyan el trabajo social como parte esencial de los equipos de intervención. Garantizar derechos en salud mental exige recursos, compromiso y una visión que coloque en el centro la dignidad de cada persona. Sólo así construiremos una sociedad más justa y saludable.
